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miércoles, 1 de mayo de 2013

Los sentimientos y las emociones del niño en edad escolar


Los sentimientos y las emociones del niño en edad escolar

Felicidad, enojo, tristeza y miedo. Estas son emociones básicas que influyen en el comportamiento del niño desde la edad preescolar. Estas se pueden empezar a trabajar en forma temprana para ampliar el abanico a medida que el niño crece, explica la psicóloga María Lucía Méndez.

Para que los chicos adquieran un adecuado manejo de las emociones y tengan una vida afectiva saludable, la psicóloga recomienda comenzar por ayudar a reconocer las emociones: primero en fotos de personas reales - ver revistas, sacarse fotos, etc.-, luego en dibujos - en internet, caritas, “emoticones”-. También, son útiles los juegos de memoria, loterías y puzles, dice Méndez e indica que aprender jugando siempre es la mejor manera.

Explica la psicóloga que si bien se recomienda empezar por los sentimientos básicos, existen muchos sentimientos y es bueno que los niños aprendan a diferenciarlos y asociarlos con situaciones adecuadas. Por ejemplo, menciona, cuando el chico no logra realizar una actividad, seguramente se sienta frustrado y no enojado. Y dice que entre esos sentimientos la diferencia es grande. Del mismo modo, cuando el niño hace algo de forma correcta, se sentirá orgulloso y contento. En este caso, indica Méndez, el sentimiento fuertemente relacionado a esta situación es el orgullo.

Luego de saber reconocer esas emociones, la psicóloga sugiere aprender a expresarlas a través de los juegos y de la palabra, para eso el adulto primero tiene que verbalizar las emociones él mismo.

“Transmitir mensajes como: todas las emociones son adecuadas, no existe emoción mala o emoción buena, lo que no es correcto es llevar las emociones al extremo como en el caso de la ira, por ejemplo, pero está permitido ponerse triste, enojarse. Y es necesario que los niños atraviesen estos estados y aprendan a enfrentarlos de manera adaptativa, ya que a lo largo de su vida se encontraran con situaciones que los enojen y los pongan tristes”, expresa Méndez.

Cuestión de diálogo

Para ayudar a los hijos a manejar sus emociones, la psicóloga menciona que cuando el niño realiza una acción que desagrada a los padres, es conveniente decirle que tal actitud no es adecuada.

También sugiere explicar al chico que siempre cuenta con adultos, como sus papás, abuelos, maestros, que le ayudarán a resolver conflictos. “Los niños muchas veces necesitan de la guía de un adulto que los ayude a solucionar el conflicto comunicándose de manera asertiva. La asertividad es una forma de comunicarnos en la cual hacemos escuchar y respetar nuestros derechos al mismo tiempo que escuchamos los deseos y respetamos los derechos de los demás”, dice Méndez.

Más tarde, habla de que los niños tienen que aprender a enfrentar determinadas situaciones para así resolver los conflictos de manera adecuada. “Por ejemplo muchos niños plantean, ‘si mis compañeros me pelean mis papás me cambian de colegio’. Como padres, ¿qué les estamos enseñando con esto? A evitar los conflictos y no tolerar las frustraciones”, dice. Agrega enseguida que es importante tener presente que las peleas entre niños son parte normal del desarrollo de vínculos, pues ellos necesitan experimentar los diferentes tipos de vínculos para luego decidirse por los que los hacen sentir mejor y ayudan a su desarrollo, reconociendo aquellos en los cuales se sienten maltratados para terminar con ellos.

Luego expresa: “los padres no quieren ver sufrir a sus hijos, pero el sufrimiento así como las injusticias - las que también hay que aprender a aceptar - suceden en este mundo a menudo. Por lo tanto, es más beneficioso aprender a enfrentarlos y actuar de una manera adaptativa, que les permita obtener lo que desean, su objetivo”.

Tqm

 

 

Indica Méndez que una de las principales claves para un desarrollo emocional saludable es “que el chico tenga la seguridad de que sus padres lo quieren mucho, de que lo aceptan tal como es, y de que nadie puede hacerlo sentir mal, tratarlo mal o tocar su cuerpo de una manera que lo haga sentir incómodo”.

Por otra parte, sostiene que es bueno que los padres inculquen a sus hijos empatía y responsabilidad. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Y la responsabilidad, distinta de la culpa, en cuanto a enseñarles a reconocer sus errores y a disculparse por ellos. “Evitemos hacer sentir culpable al niño, no etiquetándolo, y valorando su disposición a pedir perdón. Hay que recordar que la culpa es una forma de manipular por lo tanto es algo agresivo. Lo que no podemos evitar, y es bueno que suceda, es que los niños sientan vergüenza por la manera en que actúan. En ese caso enseñarles que sentir vergüenza está bien y que como nadie es perfecto todos tenemos derechos a equivocarnos”, asegura.

Por último, expresa la psicóloga, que el estrés emocional en el que se vive en la actualidad debe ser manejado con una inteligencia emocional adecuada para garantizar el bienestar y el desarrollo integro de toda la familia.

Fuente:Portada Principal Uruguay Educa

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