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jueves, 20 de abril de 2017

Así puedes potenciar la capacidad cerebral de tus alumnos e hijos




A pesar de que nacemos con una carga genética que va a condicionar nuestra capacidad intelectual, sabemos que el entrenamiento en tareas de concentración, memoria, control de impulsos, organización y autorregulación emocional aumenta la función ejecutiva y la adaptación al medio en los diferentes contextos donde se desarrollan nuestros pequeños (colegio, casa y amigos, principalmente). El lugar del cerebro donde se encuentran las funciones ejecutivas como la concentración, la memoria operativa, el control de los impulsos, la planificación y la autorregulación emocional se denomina corteza prefrontal.


El ser humano no es la única especie animal que tiene corteza prefrontal, pues otros mamíferos también disponen de ella, pero sí somos los únicos que disponemos de funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas nos permiten dirigir la conducta hacia el logro de objetivos, sobre todo ante situaciones complejas y/o novedosas. Utilizando la metáfora de Goldberg, en la corteza prefrontal se encontraría el director de orquesta de nuestro cerebro (funciones ejecutivas) cuya principal tarea consiste en coordinar las diferentes partes de la orquesta, como la sección de cuerda (impulsos), viento (emociones) y percusión (pensamientos) para acabar tomando una decisión lo más adaptativa posible.
En cuanto al desarrollo cerebral se refiere, podemos decir que las funciones ejecutivas debutan en el niño sobre los 2 años y tienen un mayor desarrollo entre los 4 y los 7 años. Una de las funciones ejecutivas que más se tarda en adquirir es el control de impulsos (inhibición), es decir, aquella habilidad que nos permite no ser impulsivos, ya que las neuronas inhibitorias no proliferan significativamente hasta los 4 años de edad. Muchos de los trastornos y dificultades que tienen nuestros niños y jóvenes implican un mal funcionamiento ejecutivo: TDAH, dislexia, trastornos de conducta, baja tolerancia a la frustración, impulsividad, etc.
Son muchas las funciones ejecutivas de las que podemos hablar y que podemos entrenar en nuestros hijos y alumnos: planificación, toma de decisiones, concentración, gestión emocional, lenguaje interior, flexibilidad cognitiva, perseverancia en una tarea, control de los impulsos, aplazar la recompensa, memoria operativa, etc.

Por cuestiones de espacio, me centraré en 5: concentración, inhibición de impulsos, memoria operativa, flexibilidad cognitiva y planificación.


Concentración:

Es la capacidad que tenemos para mantener la atención durante periodos largos de tiempo. Un niño en la etapa de Educación Primaria no puede mantenerse concentrado durante más de 15-20 minutos.¿Qué pautas podemos llevar a cabo para fomentar la concentración? Es necesario hacer descansos cerebrales, evitar ejercicios memorísticos y proponer tareas que sean motivadoras para los niños. Se pueden proponer actividades como sopas de letras, buscar a Wally, sudokus, mandalas, etc.

Inhibición de impulsos:

Aquellos alumnos que no terminan de leer la pregunta y ya están contestando o que levantan la mano en clase antes de que el profesor acabe de preguntar, suelen mostrar una pobre inhibición de los impulsos. A esto se le denomina impulsividad. La impulsividad puede ser cognitiva (saltar de un pensamiento a otro) o bien conductual, mostrando una dificultad para estar quieto. Una manera de trabajar con los niños impulsivos consiste en entrenarles en autoinstrucciones. Esta es una técnica en donde les vamos diciendo los pasos que tienen que ir dando ante una tarea concreta (lavarse los dientes o planificarse para hacer los deberes en casa) hasta que finalmente son capaces de decírselos a ellos mismos (lenguaje interno). Podemos trabajar la inhibición de nuestros alumnos de la siguiente manera: hacemos una cartulina con el dibujo de unas manos aplaudiendo y otra cartulina con unas zapatillas. Cada vez que saquemos la cartulina con las manos aplaudiendo, los alumnos darán un pisotón fuerte en el suelo, mientras que cuando saquemos la cartulina de las zapatillas, los alumnos darán una palmada. Se pueden ir haciendo variantes de este último ejercicio. Otra manera de trabajar esta función ejecutiva es mediante el conocido efecto Stroop.

Memoria operativa:

Es la capacidad que tenemos de registrar información, mantenerla y manipularla. La memoria operativa es un tipo de memoria a corto plazo, pero la diferencia fundamental es que opera o manipula la información que mantenemos on-line. Para potenciar la memoria operativa o también llamada memoria de trabajo, podemos hacer ejercicios de cálculo mental (3x4x3-2), deletrear palabras en orden directo o inverso, escuchar una historia o ver una película y hacer un breve resumen, etc.

Flexibilidad cognitiva:

Los alumnos que tienen la capacidad de generar diferentes hipótesis o tentativas para solucionar un problema concreto poseen una buena flexibilidad cognitiva. Sin embargo, aquellos que se centran en una única solución son rígidos cognitivamente hablando. La rigidez cognitiva es típica de los niños con TDAH y personas obsesivas y narcisistas. ¿Cómo podemos trabajar esta función ejecutiva con los más pequeños? Podemos proponerles acertijos o actividades donde tengan que plantear diferentes opciones hasta que den con la solución. 
Por ejemplo, en esta imagen el niño tiene que conseguir que el toro mire hacia el lado contrario con sólo tres movimientos de palillos.


Otro ejercicio consiste en resolver la siguiente suma de letras sabiendo que T=0 y que el resto de letras tienen asignado un número entre 0 y 9 sin que ninguna repita.



Planificación:

La planificación u organización se pone en marcha cuando visualizamos las diferentes maneras que tenemos de solucionar un determinado problema. Está íntimamente ligada a la toma de decisiones. Los niños que no se suelen planificar bien, suelen ser desordenados, no llevan los libros a casa ni los deberes al día siguiente al colegio, calculan mal los tiempos, llegan tarde a los sitios, no les da tiempo a acabar los exámenes, etc. Algunos ejemplos de cómo podemos entrenar la planificación de los niños son: ordenar una serie de viñetas desordenadas, torre de Hanoi, laberintos, el clásico juego de misioneros y caníbales, etcétera.
Para concluir, quisiera decir que no existen ejercicios puros para trabajar una única función ejecutiva, sino que todas las actividades potencian varias a la vez. Además, los juegos de mesa son un elemento muy efectivo y motivador para trabajar las diferentes funciones ejecutivas: parchís, ajedrez, Dobble®, Jungle speed®, dominó, Tabú®, Uno®, etc.

FUENTE:
http://www.educaciontrespuntocero.com/

martes, 18 de abril de 2017

“Hay que acabar con el formato de clases de 50 minutos”




La neuroeducación, la disciplina que estudia cómo aprende el cerebro, está dinamitando las metodologías tradicionales de enseñanza. Su principal aportación es que el cerebro necesita emocionarse para aprender y desde hace unos años no hay idea innovadora que se dé por válida que no contenga ese principio. Sin embargo, uno de los máximos referentes en España dentro de este campo, el doctor en Medicina Francisco Mora, pide cautela y advierte de que en la neuroeducación todavía hay más preguntas que respuestas.

Mora, autor del libro Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama (Alianza), que ya cuenta con once ediciones desde 2013, es también doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford y se empezó a interesar por el tema en 2010, cuando acudió al primer Congreso Mundial de Neuroeducación celebrado en Perú.

Defiende que la educación puede transformarse para hacer el aprendizaje más efectivo, por ejemplo, reduciendo el tiempo de las clases a menos de 50 minutos para que los alumnos sean capaces de mantener la atención. El profesor de Fisiología Humana de la Universidad Complutense alerta de que en la educación se siguen dando por válidas concepciones erróneas sobre el cerebro, lo que él llama neuromitos. Además, Mora es adscrito al departamento de Fisiología Molecular y Biofísica de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos.


Pregunta: ¿Por qué es importante tener en cuenta los hallazgos de la neuroeducación para transformar la forma de aprender?
Respuesta: A nivel internacional hay mucho hambre por anclar en sólido lo que hasta ahora solo han sido opiniones, y ese interés se da especialmente en los profesores. Lo que hace la neuroeducación es trasladar la información de cómo funciona el cerebro a la mejora de los procesos de aprendizaje. Por ejemplo, conocer qué estimulos despiertan la atención, que después da paso a la emoción, ya que sin estos dos factores no se produce el aprendizaje. El cerebro humano no ha cambiado en los últimos 15.000 años; podríamos tener a un niño del paleolítico inferior en un colegio y el maestro no darse cuenta. La educación tampoco ha cambiado en los últimos 200 años y ya disponemos de algunas evidencias que hacen urgente esa transformación. Hay que rediseñar la forma de enseñar.
P: ¿Cuáles son las certezas que ya se pueden aplicar?

R: Una de ellas es la edad a la que se debe aprender a leer. Hoy sabemos que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, lo que lees a lo que dices, no terminan de conformar las conexiones sinápticas hasta los seis años. Si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están conformados, se podrá enseñar con látigo, con sacrificio, con sufrimiento, pero no de forma natural. Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que si se hace a los cuatro, igual se consigue pero con un enorme sufrimiento. Todo lo que es doloroso tiendes a escupirlo, no lo quieres, mientras que lo que es placentero tratas de repetirlo.
P: ¿Cuál es el principal cambio que debe afrontar el sistema educativo actual?
R: Hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Es necesario despertar la curiosidad, que es el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria. Se presta atención a aquello que sobresale. Estudios recientes muestran que la adquisición de conocimientos comparte sustratos neuronales con la búsqueda de agua, alimentos o sexo. Lo placentero. Por eso hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva.
P: ¿Qué estrategias puede utilizar el docente para despertar esa curiosidad?
R: Tiene que comenzar la clase con algún elemento provocador, una frase o una imagen que resulten chocantes. Romper el esquema y salir de la monotonía. Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga. La atención hay que evocarla con mecanismos que la psicología y la neurociencia empiezan a desentrañar. Métodos asociados a la recompensa, y no al castigo. Desde que somos mamíferos, hace más de 200 millones de años, la emoción es lo que nos mueve. Los elementos desconocidos, que nos extrañan, son los que abren la ventana de la atención, imprescindible para aprender.
P: Usted ha advertido en varias ocasiones de la necesidad de ser cautos ante las evidencias de la neuroeducación. ¿En qué punto se encuentra?
R: La neuroeducación no es como el método Montessori, no existe un decálogo que se pueda aplicar. No es todavía una disciplina académica con un cuerpo reglado de conocimientos. Necesitamos tiempo para seguir investigando porque lo que conocemos hoy en profundidad sobre el cerebro no es aplicable enteramente al día a día en el aula. Muchos científicos dicen que es muy pronto para llevar la neurociencia a las escuelas, primero porque los profesores no entienden de lo que les estás hablando y segundo porque no existe la suficiente literatura científica como para afirmar a qué edades es mejor aprender qué contenidos y cómo. Hay flashes de luz.

P: ¿Podría contar alguno de los más recientes?
R: Nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un vídeo que plantee un tema distinto… Hace unas semanas la Universidad de Harvard me encargó diseñar un MOOC (curso online masivo y abierto) sobre Neurociencia. Tengo que concentrarlo todo en 10 minutos para que los alumnos absorban el 100% del contenido. Por ahí van a ir los tiros en el futuro.
P: En su libro Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama alerta sobre el peligro de los llamados neuromitos. ¿Cuáles son los más extendidos?

R: Existe mucha confusión y errores de interpretación de los hechos científicos, lo que llamamos neuromitos. Uno de los más extendidos es el de que solo se utiliza el 10% de las capacidades del cerebro. Todavía se venden programas informáticos basados en él y la gente confía en poder aumentar sus capacidades y su inteligencia por encima de sus propias limitaciones. Nada puede sustituir al lento y duro proceso del trabajo y la disciplina cuando se trata de aumentar las capacidades intelectuales. Además, el cerebro utiliza todos sus recursos cada vez que se enfrenta a la resolución de problemas, a procesos de aprendizaje o de memoria.
Otro de los neuromitos es el que habla del cerebro derecho e izquierdo y de que habría que clasificar a los niños en función de cuál tienen más desarrollado. Al analizar las funciones de ambos hemisferios en el laboratorio, se ha visto que el hemisferio derecho es el creador y el izquierdo el analítico -el del lenguaje o las matemáticas-. Se ha extrapolado la idea de que hay niños con predominancia de cerebros derechos o izquierdos y se ha creado la idea equivocada, el mito, de que hay dos cerebros que trabajan de forma independiente, y que si no se hace esa separación a la hora de enseñar a los niños, se les perjudica. No existe dicha dicotomía, la transferencia de información entre ambos hemisferios es constante. Si se presentan talentos más cercanos a las matemáticas o al dibujo, no se refiere a los hemisferios, sino a la producción conjunta de ambos.
P: ¿Está influyendo la neuroeducación en otros aspectos de la enseñanza?
R: Hay un movimiento muy interesante que es el de la neuroarquitectura, que pretende crear colegios con formas innovadoras que generen bienestar mientras se aprende. La Academia de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura en Estados Unidos, ha reunido a arquitectos y neurocientíficos para concebir nuevos modos de construir. Nuevos edificios en los que, aún siendo importante su diseño arquitectónico, se contemple la luz, la temperatura o el ruido, que tanto influyen en el rendimiento mental.
Fuente:http://elpais.com/

Neurodiversidad en el aula: Estrategias basadas en las fortalezas para ayudar a que los niños con problemas del aprendizaje tengan éxito en la escuela y en la vida




La idea de la Neurodiversidad es establecer un cambio de paradigma en la escuela: en lugar de ver a los alumnos con problemas de aprendizaje sufriendo de un déficit, sugiere que hablemos de sus fortalezas.
La metáfora más utilizada para describir al cerebro es la de la computadora. Pero el cerebro humano no es un hardware o un software, es un wetware (traducido, es un húmedo-ware).
Cuanto más estudiamos el cerebro más comprendemos que no funciona como una computadora sino como un ecosistema. Cada cerebro individual es como un bosque tropical único, rebosante de crecimiento, declinación, selección y diversidad.
El término bosque cerebral es una excelente alegoría para discutir cómo responde el cerebro ante el medio ambiente, redirigiendo el crecimiento por vías neurológicas alternativas
La utilización de comparaciones ecológicas sugiere también una forma diferente de enseñar. Así como aceptamos que especies individuales de plantas tienen necesidades ambientales específicas (tierra, agua, sol, etc.), debemos comprender que los niños neurodiversos requieren nutrientes ecológicos únicos para florecer.
En este modelo conceptual los docentes deben descubrir los requerimientos de los alumnos para su crecimiento óptimo e implementar estrategias diferenciadas para ayudarlos.
Esta instrucción diferenciada del cerebro neurodiverso se denomina construcción de un nicho positivo y consta de 7 estrategias.
1. Conocimiento de sus fortalezas
La herramienta más importante que podemos utilizar para construir un nicho positivo para el cerebro neurodiverso es la comprensión de las fortalezas de nuestros alumnos.Los docentes deben saber qué apasiona a sus alumnos.
2. Modelos positivos a imitar
Los niños con dificultades en el aprendizaje deberían aprender acerca de las vidas de personas exitosas que también tuvieron dificultades del aprendizaje (como, por ejemplo, Winston Churchill, Agatha Christie, Pablo Picasso, Michael Phelps, etc.).
Por supuesto que las celebridades no son los únicos modelos a imitar.
Los adultos neurodiversos que han sido exitosos en la comunidad deberían ser invitados a visitar las escuelas para compartir sus historias y proveer inspiración a los alumnos.
3. Tecnologías de apoyo y diseño universal para el aprendizaje (DUA)
El DUA se refiere al proceso de remover barreras al aprendizaje para los niños con dificultades. Por ejemplo, los libros digitales interactivos que proveen texto, gráficos y audio posibilitan que los alumnos con dificultades del aprendizaje tengan un acceso más fácil al mundo escrito. Este enfoque está basado en los hallazgos de la neurociencia que dicen que existen tres redes neuronales primarias:
  • Redes de reconocimiento posteriores (el qué del aprendizaje).
  • Redes estratégicas prefrontales (el cómo del aprendizaje).
  • Redes afectivas límbicas (el por qué del aprendizaje).
Estimula a los docentes a implementar:
  • Estrategias para presentar contenidos a los alumnos (redes de reconocimiento).
  • Estrategias que permiten a los alumnos expresar lo que saben (redes estratégicas).
  • Estrategias para motivar el interés del alumno en el aprendizaje (redes afectivas).
4. Mejorar los recursos humanos
Se refiere a construir una abundante red de individuos que apoyen el crecimiento y desarrollo de los alumnos neurodiversos. Esta red puede incluir muchos de los siguientes individuos: docente, maestra integradora, psicóloga, terapista del lenguaje, estimuladora, padres y familiares, compañeros, etc.
5. Estrategias de aprendizaje basadas en las fortalezas
Esta estrategia se basa en apoyarse en las fortalezas y no en las vulnerabilidades de los alumnos neurodiversos para lograr aprendizajes. Por ejemplo, si un alumno tiene una gran capacidad visoespacial, utilizar estrategias didácticas que se fundamenten en este aspecto.
6. Aspiraciones profesionales afirmativas
Para muchos alumnos neurodiversos los sueños de su futuro pueden oscurecerse por una sensación de expectativas limitadas. Es importante que los docentes alimenten las aspiraciones de los alumnos sugiriéndoles futuras carreras.
Por ejemplo, los alumnos con ADHD pueden pensar en carreras que involucren movimiento, novedad o cambio, como, por ejemplo, ser bomberos, reporteros o personal trainers.
Los niños con autismo pueden considerar vocaciones que involucren sistemas como matemáticas, informática o mecánica.
7. Modificaciones ambientales
El ambiente debe satisfacer las necesidades de los alumnos neurodiversos.
Los niños con ADHD, por ejemplo, rinden muy bien en ambientes verdes (naturales). Similarmente, los estudiantes con autismo que tienen hipersensibilidad auditiva deben estar en un ambiente en el que se tomen recaudos para disminuir al máximo los estímulos auditivos.
Esto significa ver la escuela, los docentes y aun la comunidad que la rodea como una red compleja de posibles microhábitats para encontrar las variadas necesidades de los alumnos neurodiversos.
Referencia bibliográfica:
  • Masataka N. Implications of the idea of neurodiversity for understanding the origins of developmental disorders. Phys Life Rev. 2017 Mar;20:85-108. doi: 10.1016/j.plrev.2016.11.002.
AUTOR

DR. ROBERTO ROSLER

FUENTE:  http://asociacioneducar.com/

lunes, 17 de abril de 2017

5 beneficios de leer cuentos a los niños antes de ir a dormir




Beneficios de leer cuentos a los niños antes de dormir


1. Potencia el amor por la lectura
Lo principal cuando se lee un cuento cada día antes de ir a dormir es que a los niños, se les potencia el amor hacia la lectura. Un amor que saldrá casi de forma innata desde dentro de sus corazones porque se darán cuenta de cómo la lectura es placer y de cómo le aporta grandes beneficios. Los niños aprenderán a disfrutar de los cuentos contigo para que a medida que crecen, aprendan a disfrutar de las lecturas por ellos mismos.

2. Potencia el vínculo entre padres e hijos

Cuando se lee un cuento a un niño antes de ir a dormir se estará potenciando el vínculo afectivo entre padres e hijos. El momento de la lectura del cuento puede convertirse en el momento más especial del día para ambos. Los días estresados, todas las tareas que hay que hacer cada día… Son muchas las cosas que roban tiempo diariamente a las familias, por lo que disfrutar de este tiempo en familia, siempre será un punto a favor para potenciar el vínculo entre padres e hijos.

3. Los niños duermen mejor

Otro beneficio que se consigue con la lectura de cuentos antes de ir a dormir es que los niños duermen mejor y concilian el sueño de forma más exitosa. Al escuchar la voz de mamá o papá de forma suave y monótona, al sentir la seguridad y el confort de estar al lado de mami o papi antes de dormir… Todo esto le aportará una gran seguridad al pequeño que le hará disfrutar de un sueño mucho más reparador. Tendrán menos ansiedad y esto les ayudará a tener un bienestar emocional equilibrado. 

4. Cultiva la mente

No es algo nuevo que leer cultiva la mente, pero es que cuando se lee a los niños también se estarán creando grandes semillas para que los niños puedan potenciar su imaginación, su creatividad y su curiosidad. Todos estos aspectos son imprescindibles para el buen desarrollo de los niños y además, son la base fundamental para un aprendizaje futuro de éxito.

5. Mejora la atención

Cuando tu hijo está en la cama y te escucha leer un cuento antes de ir a dormir, tu pequeño estará mejorando su atención y además, mejorando el hábito de la lectura. La lectura requiere atención y además, es un hábito útil y saludable.Los niños que disfrutan de la lectura con sus padres todas las noches, tendrán mejor atención a medida que van creciendo. 
FUENTE:
https://www.etapainfantil.com/

Un extraordinario corto nos muestra que “educar no es llenar la mente sino liberarla de las ataduras”






La línea entre educar y limitar es muy sutil. Y los adultos a menudo la sobrepasamos. Pensamos que debemos enseñar todo a los niños. Es cierto que los pequeños tienen mucho que aprender, pero no podemos caer en el error de pensar que nuestra manera de hacer las cosas o de ver el mundo es más válida o, peor aún, es la única y correcta.

La función de los padres y maestros no es crear copias exactas de sí mismos sino darles las herramientas a los niños para que puedan desarrollar al máximo sus potencialidades. Educar es sinónimo de enriquecer, no de limitar. La educación no consiste en llenar la mente con conceptos y formas de hacer, sino en liberarla para que sea realmente libre para pensar y crear.

Existen muchas formas de limitar la mente de los niños y atarla a los convencionalismos...

Cada vez que regañamos a un niño porque intenta hacer las cosas a su manera y le enseñamos a hacerla como nosotros, pensando que es la única forma correcta, limitamos su creatividad.

Cada vez que regañamos a un niño porque ha cometido un error, le generamos miedo al fracaso y sentamos las bases para una autoestima negativa.

Cada vez que le ponemos una etiqueta a un niño, cortamos un pedacito de su personalidad, limitándola a las expectativas de los demás y encerrándola en una caja siempre más reducida.

Cada vez que le impedimos aprender por su cuenta y le sobreprotegemos, le impedimos desarrollar sus habilidades y, lo que es aún más importante, la confianza en sí mismo.

Cada vez que pretendemos que un niño siga nuestros pasos, porque pensamos que es lo mejor para él, le arrebatamos la posibilidad de soñar y perseguir sus propias metas.



Este fantástico corto titulado “A cloudy lesson” se convierte en una excelente lección para los adultos. Fue realizado en 2010 por la directora Yezi Xue y dura apenas dos minutos. Su factura es impecable y se trata de una historia extraordinaria inspirada en la relación entre un abuelo y su nieto.



3 lecciones que podemos atesorar para la vida 


1. No existe una manera correcta de hacer las cosas. Cada quien debe experimentar por sí mismo y encontrar la estrategia con la que se sienta más cómodo y refleje mejor su forma de ser. Esto es particularmente importante en el caso de los niños pues tienen una creatividad asombrosa y si la cercenamos, después es muy difícil que vuelva a florecer. Podemos enseñarle las notas musicales, pero debemos dejar que sean ellos quienes compongan la melodía.

2. De los errores pueden nacer grandes cosas. Los errores son parte del proceso de aprendizaje, por lo que no debemos temerles ni transmitirles a los niños una idea negativa sobre ellos. Por ejemplo, ¿sabías que los rayos X, la penicilina y el grafeno, entre otros muchos inventos, fueron descubiertos por error o simple casualidad? En vez de evitar y castigar los errores, debemos animar a los niños a que aprendan de ellos e intenten descubrir su lado positivo. De hecho, es un excelente ejercicio mental incluso para los adultos ya que nos anima a abandonar la actitud derrotista y buscar nuevas perspectivas.

3. El apoyo es fundamental. Si el abuelo del corto le hubiera reñido a su nieto y no se hubiera animado a hacer nuevas nubes, el niño habría vivido esa experiencia como un fracaso que probablemente habría marcado para siempre su vida, generándole una gran sensación de culpa. Sin embargo, el apoyo, la confianza y el amor lo cambian todo. ¡Nunca lo olvides! No son las experiencias, sino nuestra reacción ante ellas, lo que determina si nos estancamos o crecemos.
FUENTE:

La meditación puede ayudar a los niños con TDAH

Existen diferentes tratamientos para abordar este trastorno, farmacológicos y conductuales, siendo la meditación consciente o el mindfulness una de las terapia de vanguardia que actualmente está demostrando mejores resultados.
De acuerdo con el estudio de la doctora Sarina J. Grosswald de la Universidad de George Washington, meditar ayudaría a los niños que padecen TDAH a sentir menos estrés y ansiedad y a mejorar su concentración. Este tipo de terapia consciente permite que el niño se relacione de forma directa como  lo que está sucediendo en el presente y que focalice su atención.
Desde Mundo Pránico están de acuerdo con este estudio e insisten en que la práctica de meditación consciente les ayuda además a reconocer su cuerpo físico, organizar sus pensamientos y conectar con sus emociones.
«Meditar provoca cambios positivos en nuestra corteza cerebral debido a la neuroplasticidad del cerebro. Esta práctica reduce ,disminuye la ansiedad y nos libera de la tristeza. También mejora la concentración, desarrolla su inteligencia emocional y les ayuda a conectar con uno mismo», sostiene Marta Puig, fundadora de Mundo Pránico.

5 razones por las que enseñar a meditar
1. Dota a los niños de herramientas de autocontrol: ayuda a reducir sus respuestas implusivas ante situaciones de estrés.
2. Ayuda a mejorar su equilibro emocional: el niño con TDAH será capaz de conectar con mayor facilidad con sus emociones, reconocerlas y desarrollar una mayor empatía y gratitud hacia el mundo.
3. Estimula su atención: el niño que practique mindfulness será capaz de estar presente de una manera consciente y centrará su atención. Este beneficio también repercutirá en sus resultados académicos ya que la meditación y el incremento de la concentración mejoran el proceso de memoria, facilitando así un aprendizaje duradero y con mejores bases.
4. Potencia estados de ánimo positivos: el niño estará más feliz.
5. Reduce su ansiedad y el estrés: le ayudará estar más relajado, a tomar mejores decisiones y a descansar.

Técnicas para enseñar a meditar a los niños

Para Marta Puig, los niños más pequeños (hasta los 7 años) tendrán que ver la meditación consciente como un juego. La experta recomienda que hagan actividad física que les ayude a reconocer su cuerpo.
«Las meditaciones en esta etapa de la vida van enfocadas al reconocimiento del cuerpo físico más que a elevar la consciencia. Necesitan conectar con lo físico, con la materia y con el movimiento. Es importante en esta fase trabajar la meditación en movimiento. Su espíritu está conociendo el entorno y se debe adaptar», sostiene.
No se recomienda que canten mantras quietos en un sitio, sino en movimiento e interacción. A través del juego, tocando piedras, palos y naturaleza…
En la siguiente etapa, de 7 a 14 años, su energía está más enfocada al desarrollo emocional. Es momento ideal para trabajar meditaciones que les ayuden a detectar sus emociones, a identificarlas y gestionarlas. En esta fase les podemos ayudar permitiendo que sientan, identifiquen y organicen sus emociones. En esta etapa las consignas pueden ir orientadas a que el niño sea capaz de dejar ir los sentimientos que le hacen daño (ira, miedos…) y a relajarse.
En la tercera fase, entre los 14 a los 21 años, la meditación está orientada al desarrollo de las capacidades mentales. Esta etapa es de toma de consciencia y ordenar las diferentes formas de pensar que tenemos.  En estos años las meditaciones que se recomiendan son las de análisis y comprensión, tanto de forma inductiva como de forma deductiva.
Nunca es pronto para aprender a meditar. La clave del éxito es establecer una rutina cómoda y agradable para el niño, buscando un espacio donde él se sienta a gusto. Se recomienda además el uso de música suave y cambios de ejercicios para que el niño no se aburra.
FUENTE:

Guía práctica para padres desde el nacimiento hasta los 3 años

















Autor 
Asociación Española de Pediatría
Este manual ha sido elaborado por la Asociación Española de Pediatría (AEP) con el objetivo de asesorar a las familias con información útil y completa respecto al embarazo, parto y primeros años de vida del bebé. El libro se ha editado en colaboración con Dodot(link is external) y está disponible para su descarga gratuita en formato PDF.

En la redacción del Manual han participado más de una veintena de pediatras bajo la coordinación de Fernando Malmierca, vicepresidente de Atención Primaria de la AEP. Concebido como un libro de consulta a pie de cuna, los padres y cuidadores podrán acceder fácilmente a una rigurosa y concisa información sobre aspectos relacionados con el desarrollo normal del bebé y los signos de alerta de los problemas de salud más frecuentes en las primeras etapas de la vida.
El libro está muy actualizado aunque, dado que la Pediatría-Puericultura es una ciencia en evolución constante, recomendamos complementar la información del Manual con los contenidos de la página web EnFamilia, elaborada también por la AEP y de actualización permanente. Hay que recalcar que ninguno de ellos puede sustituir a los pediatras como consultores principales de las familias.

Índice

  1. Preparando la llegada
    • Las últimas semanas del embarazo
    • ¿Qué hay que tener preparado?
    • Parto y posparto
    • El ambiente en casa. Los hermanos
    • El sistema sociosanitario
  2. Primeras etapas
    • El lactante de 0-6 meses
    • El lactante de los 6 a los 12 meses
    • El niño de los 12 a los 24 meses
    • El niño de los 23 a los 36 meses
    • El niño prematuro
  3. El día a día del bebé
    • Vacunas
    • Lactancia materna
    • Sueño
    • Desarrollo psicomotor y de los sentidos
    • Desarrollo físico
    • Prevención de accidentes infantiles
  4. Atención a procesos habituales. ¿Cuándo consultar?
    • El llanto
    • La fiebre
    • La tos
    • La diarrea aguda
    • Los vómitos
    • El estreñimiento
    • La piel
    • Problemas ortopédicos
  5. Aspectos psicosociales
    • La opción de la guardería
    • El juego para el niño
    • La educación
    • La adopción
FUENTE: